Aunque eran desconocidas, Clara, como médica, no podía evitar preocuparse un poco, porque con la constitución actual de la joven, no sería capaz de concebir un hijo.
Si se dejaba sin atender, solo había dos resultados posibles: el primero, el embarazo terminaría en un aborto a medida que el feto creciera; el segundo, ambos, madre e hijo, sufrirían consecuencias fatales.
El primero era lo mejor de los dos resultados.
Clara, quien tambíen era una madre, no podía simplemente ignorar la situación.
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