Clara habló con indiferencia: —Sí, bebí.
Eduardo fijó la mirada en su rostro: —¿Cómo lo solucionaste?
—Señor Enríquez, no olvides que soy una médica, y esto no es una enfermedad terminal. —Clara resolvió el asunto con facilidad, sin que nadie pudiera notar nada.
Clara suspiró al ver el clima exterior: —Parece que estos días va a nevar mucho. Señor Enríquez debes asegurarse de mantenerse abrigado bien, no puede permitirse resfriarse. No regresaré en los próximos dos días, dejé las recetas con la