Toda su ira estaba siendo reprimida. Temía que si miraba a Yolanda por un segundo más, terminaría por estrangularla.
Si hubiera llegado unos instantes más tarde, Clara estaría perdida.
Antes, él solía pasar por alto los celos y las disputas de Yolanda, considerándolas simplemente peleas de mujeres.
Nunca habría imaginado que las cosas tomarían el rumbo que tomaron hoy.
Diego miró la herida sobre la ceja de Clara y le dijo: —Ve a atender esa herida. Dejaré a Claudio al cuidado de Carmen.
Carmen e