Como el rey enfurecido de un antiguo bosque, este rugido resonó lo suficiente como para estremecer montañas y bosques.
Viendo a Diego acercarse rápidamente, a Yolanda le entró el pánico y abandonó su intento de hacerse las uñas, levantándose de inmediato.
El esmalte de uñas a medio hacer quedó esparcido por el suelo, destacando su rojo intenso sobre la blanca y larga alfombra de pelo.
—Diego, déjame mi explicación.
Diego no le prestó atención a Yolanda y se acercó con rapidez.
Sin embargo, de re