Clara ya había sentido sus músculos tonificados. En el aire sofocante, ambos estaban empapados de sudor debido al trabajo en el campo. El aroma medicinal en su cuerpo se volvía más intenso, como un veneno que lo tentaba constantemente.
Clara le dio un golpecito en la mano inquieta y le dijo: —Cálmate un poco.
Pero esta vez, Diego no fue tan obediente. Necesitaba una oportunidad.
Este incidente era su oportunidad para romper el hielo con Clara.
Ambos estaban encendidos como una mecha. Probablemen