Marco se encontraba al teléfono, cuando de pronto la puerta del copiloto se abrió apareciendo por esta Margaret.
—Te llamo luego —le dijo a aquel con quien hablaba, colgando la llamada enseguida.
Al voltear a verla se dio cuenta de las lágrimas que corrían por su rostro, parecía encontrarse desconsolada y eso le asustaba.
—¿Qué fue lo que paso? —le cuestiono en verdad angustiado por ella.
—Solo sácame de aquí, te lo suplico —le dijo apenas pudiendo formular palabra y es que sentía como si