–Adrián…Ahhhh…nos pueden escuchar…Ahhhh, Ahhhh Adrián, detente pervertido
–No, no quiero detenerme es tu culpa, por venir tan hermosa – la gira y la hace sentarse en una de las sillas del despacho – mi niña de ojos azules ¿no me va a complacer? – haciendo una mirada un tanto suplicante y demasiado tierna, besando a Catalina, esta le corresponde el beso
–S…si…si te quiero complacer Adrián; pero ¿si nos escuchan? – sonrojada hasta las orejitas – aunque Adrián, no tienes porque verme así
–¿Así como