80. Otra historia de amor
Kim abrazó a Yash entendía la sensación de soledad que sentía de primera mano, pues ella también lo había vivido, aunque por circunstancias totalmente distintas, así que decidida a no dejar perder el tiempo, se le escapó de los labios, —Creo que tengo la solución.
— ¿A qué te refieres?, ¿Cuál puede ser la solución?—, preguntó un tanto ansioso.
— Si lo deseas, puedo mudarme definitivamente contigo a ver si me aguantas, digo, pues como bien sabes, no sé cocinar muy bien, siempre estoy ocupada y s