66. Siendo honestos
Kaira aquella situación la tenía con los pelos de punta, estaba obligada a decidir en algo que ni siquiera había pensado antes y aunque parecía graciosa la situación también le molestaba que la presionara.
— ¿Entonces qué me dices?, ¿Aceptas ser mi novia?
— ¿Y si respondo que no?, ¿Qué harás me tendrás cautiva por siempre?
— Puedo ser muy paciente, además eso de darte de comer, bañarte, acostarte se me hace tremendamente apetecible.
— Esto es un atropello, ¿acaso estamos en la época medieval q