65. Sé mi novia
Más allá de aquella vista de ensueño pronto cayó en cuenta que había sido secuestrada y además fue desnudada para ponerle aquella ropa, se incorporó con brusquedad y de pronto escuchó una voz detrás de ella.
— Al fin estás despierta—, dijo Arin con tono alegre, como si se tratara de una situación completamente normal en un paseo cualquiera.
— ¿Estás loco?, ¿Cómo se te ocurre hacer algo así?, ¿Eres tú quien nos seguía, verdad?, casi me matas del susto, pensé en miles de cosas malas.
— Si estoy l