57. Eres tu
Arin no parecía muy convencido con los cambios, pero no podía opinar, pues al fin y al cabo era la casa de su hermano y él no tenía derecho a opinar.
— Mejor volvamos a dentro, luego podemos hacer algo con la pequeña traviesa si no estás demasiado ocupado.
— Creo que mi trabajo puede esperar, estás aquí por poco tiempo, así que prefiero que lo pasemos juntos—. A pesar de las circunstancias y de la sorpresa inicial, Yash se alegraba de ver a su hermano.
— Excelente.
Yash lo llevó a una habitació