32. El mal
Aquella noche, Arin recibió un mensaje de su informante: —Supongo que con la información que te envié has tomado una decisión o ¿no tienes orgullo?
Claro que lo tenía, se sentía frustrado y agobiado por aquella realidad inminente, su esposa lo engañaba y por ahora debía aguantar por lo menos hasta que cubrieran la. Inversión y préstamos de la obra en la mina.
Debía quitarse de encima a quien fuera que estuviera detrás del envío de las fotos, así que se le ocurrió hacerlo de otra manera. —Amo a