31. Aferrate a mi
Kaira levantó la cabeza para mirar fijamente a los gélidos ojos de su marido.
— Bueno, pensé que quizá te haría un poco de ilusión y …
— Nunca, de hecho, no quiero saber nada de ello.
— ¿Estás seguro de que eso es lo que piensas de verdad? ¡Vamos a tener un bebé juntos!, y…
— ¿Y qué?, ¿pensaste que jugaríamos a la casita?, fui claro desde el principio cuando nos casamos te dije que este no sería un matrimonio real, el hecho que nos acostamos un par de veces no quiere decir que sienta algo por