Todos los que estaban en la oficina se quedaron pasmados ante la noticia, nunca había sucedido eso en ésta base y el comandante podría jurar que en ninguna de las bases del ejército gorgiano había ocurrido nada semejante.
El general estaba lívido por la rabia, parecía como si le hubieran extraído toda la sangre del cuerpo. Para su mente, esto era simplemente inconcebible, jamás había escuchado de tal oprobio a la seguridad de un recinto militar como éste.
La reacción del general Karaeva no se