Llegaron a una larga explanada que estaba justo antes del paso del águila, este paso era estrecho y quedaba entre dos escarpadas paredes de roca que se levantaban como guardianes de la montaña. Pero era el único lugar por donde se podía pasar hacia el monte Elbrús, de resto se tenía que subir por un costado de montaña que era lo suficientemente empinado como para no arriesgarse a subirlo. Para hacerlo hubiera sido necesario un equipo de alpinismo y así poder intentarlo con cierta seguridad.
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