Rodrigo De la Sierra
Estar con Jazmín no me la ponía nada fácil a mí, me estaba gustando mucho esa chica más de lo que yo me hubiera permitido que me gustara y, por si fuera poco, ya veía yo venir la llamada de la loca de Dora y hoy es sábado, tengo que arreglar todo a la velocidad del rayo para la llegada de mi esposa y de mi hijo más tarde. Apenas entré a mi casa y me puse en marcha, cuando sonó mi teléfono y respondí, sin ver de quién se trataba, temiendo que fuera la loca de Dora.
–Sí, diga