Capítulo 114
Jazmín Zabaleta Villa
Mi papá estaba consternado del otro lado de la línea al escucharme llorar. Virgil entró a mi recámara y me abrazó para darme consuelo. Esto no podía ser cierto, no podía ser que ese desgraciado estuviera ya en libertad y era como si nunca me hubiera hecho justicia la ley por todo lo que ese maldito me ocasionó. De seguro pagó para que lo sacaran antes.
–Hija, te pido que te calmes. Por favor – dijo mi papá – yo estaré cuidando a tus hermanas y tan pronto sepa