El rostro de Felipe se oscureció, y justo cuando estaba a punto de estallar, algo se le ocurrió y contuvo su ira para preguntar:
—¿No te gusta él solo porque te parece viejo?
Aprovechando que dicen que la verdad sale a flote con el alcohol, decidió preguntarle por qué, con una historia amorosa tan variada, no lo consideraba a él.
Clara asintió, luego negó con la cabeza, y continuó en este ciclo sin fin.
Felipe, con voz fría, exigió:
—¡Habla!
Clara puchereó:
—Sí y no. Un poco sí lo recha