Clara intentó defenderse:
—No lo estaba siguiendo, yo...
—¡Ya ha ocurrido un asesinato y todavía te atreves a mentir! —Felipe se exasperó.
Clara, frunciendo el ceño y parpadeando, lo miró:
—De verdad no lo maté, ni siquiera lo conocía.
Felipe, casi desesperado, decidió no andarse con rodeos y preguntó directamente:
—¿Qué pasa exactamente entre tú y Johan? ¿Por qué mentiste en el gimnasio de boxeo diciendo que te dolía el estómago y perdiste la pelea a propósito? ¿Por qué lo seguiste todo