Clara frunció el ceño y replicó:
—No fui yo quien te llamó, puedes ignorarme.
—¿Todavía te atreves a hablar duro en esta situación? —Felipe replicó.
—No he dicho nada incorrecto. Si te molesto, vete. Yo encontraré la manera de salir de esta —murmuró Clara.
Ella ya lo había pensado: si las cosas se complicaban, llamaría a don Juan. Y si eso no funcionaba, revelaría sus habilidades y explicaría que había seguido a Johan porque detectó que estaba envenenado.
Su abuelo siempre decía que, aunque