Martina Herrera, la nuera de la familia de Carlos, no pudo contenerse y dijo:
—Ya son casi las once, ¿por qué Felipe y Clara todavía no han llegado? ¿No tienen intención de venir?
La madre de Felipe, Alejandra Mendoza, estaba sentada entre las mujeres, con una sonrisa en el rostro, parecía serena y elegante, pero su presencia era imponente, mostrando que era la dueña de la casa.
—Felipe dijo que vendría, seguro que lo hará. Aún no es la hora del almuerzo, ¿acaso tienes hambre?
Martina sonr