Felipe regresó rápidamente, acompañado de un grupo de veterinarios. Después de un examen profesional, se determinó que el pez había muerto por envenenamiento a causa de la carne cruda que Clara había alimentado.
Felipe, con el rostro oscurecido y emocionalmente agitado, preguntó con reproche:
—¿Qué ha pasado?
Clara, confundida, respondió:
—¡Cómo voy a saber yo!
—¿No sabes? En la casa solo estabas tú, ¿cómo no vas a saber cómo murió?— Felipe, con las venas de la frente marcadas, claramente