Martina se sentó en el sofá mirando a Clara y murmurando para sí misma:
—¿Esto es realmente una locura? Jaja, ni siquiera puedo creer que sea real.
—Realmente es el karma. ¿Quién puede escapar de la justicia del cielo? Parece que después de hacer tantas malas acciones, ahora está recibiendo su merecido —añadió, emocionada por el giro de los acontecimientos.
Alejandra, con el rostro enrojecido de ira, intervino:
—¡Basta! Les permití entrar por respeto a mi padre, pero si se atreven a decir al