—¿Qué dijiste?! —Clara abrió los ojos de par en par—¿Ya no quieres admitirlo? ¡Está claro en el acuerdo matrimonial! ¿Quieres que vaya a casa y te lo muestre de nuevo? Me obligaste a firmarlo y ahora niegas todo. Felipe, ¿cómo puedes ser tan sinvergüenza?
Felipe, con cara sombría, prefería no recordar el acuerdo matrimonial. Molesto, intentó desviar la conversación:
—No sigas discutiendo aquí. Si no quieres ir al departamento de limpieza, obedece y aclárate con Emiliano. Si todavía quieres rel