Felipe estaba furioso, sosteniendo a Clara mientras peleaba con David. Tomás y los guardaespaldas de David estaban en la puerta, pero nadie se atrevía a intervenir, porque sabían que cualquiera que lo hiciera se llevaría la peor parte, ya que no podían detener a ambos.
Para que ambos dejaran de pelear, tendrían que cansarse por sí mismos y decidir dejar de pelear. Clara estaba atrapada entre los dos hombres: Felipe no la soltaba y David no se atrevía a golpearla por miedo a herirla. La situació