En este momento, en una casa deteriorada en lo profundo de la montaña, un hombre con una máscara apareció repentinamente junto a Mariano.
Mariano estaba ocupado triturando hierbas medicinales y ni siquiera levantó la cabeza:
—¿Todo está organizado?
—Sí, sus registros y los de señorita Clara ya se han registrado en las afueras del norte de la ciudad. Los Vargas y los Martínez deberían haber recibido la noticia.
Mariano asintió con la cabeza, y el hombre con la máscara continuó diciendo:
—Pe