Por casualidad, justo cuando Felipe llegó a casa, la gran bolsa estuvo a punto de caer sobre su lujoso automóvil. Tomás, al volante, se asustó y giró bruscamente el volante para evitarlo.
Miró nervioso hacia arriba y dijo:
—Señor, parece que la señorita Rodríguez está tirando cosas desde arriba.
Felipe preguntó:
—¿Qué está tirando?
—No lo vi claramente, bajaré a echar un vistazo. —Tomás abrió la puerta del coche y bajó.
Se acercó y, al mirar, se llevó una sorpresa. En el césped del patio