Clara respondió con sarcasmo:
—¿Quieres comer algo? Por si acaso, si te desmayas de hambre en mi casa, ¿cómo explicaremos eso a tu prometido?
La mención de "prometido" hizo que el rostro de Natalia cambiara ligeramente. Ella evitó el tema de su "prometido" y simplemente sonrió como si nada hubiera pasado.
—Nunca me ha afectado la falta de desayuno— respondió Natalia con una sonrisa. —Estoy acostumbrada a no comer por la mañana.
—Ah, si estás acostumbrada, entonces no comas— dijo Clara —Romp