“Ahora lo entiendo. No somos necesarias aquí. No necesitábamos regresar. Carlie, Mimi, creo que deberíamos irnos ahora”.
Annalita arrastró a Charlotte y Miranda.
Solo entonces Jebediah levantó la cabeza y miró a Annalita. “Lo siento, hermana. No quise ignorarlas. Es solo que…”.
“Es que cuando la mujer que amas está en tus brazos, es lo único que puedes ver. ¡No puedes ver a nadie más!”.
Annalita deliberadamente fingió estar indignada. Sin embargo, no pudo ocultar la calidez en su mirada.
“E