—El número que usted marcó no está disponible, por favor intente más tarde…
No sé cuántas veces lo intenté, pero el celular de Julio seguía sin contestarme ni una sola llamada. Me agaché en la cama y me quedé mirando la pantalla apagada del celular.
Los recuerdos de las últimas dos semanas con Julio seguían rondando mi cabeza, y me sentía muy confundida.
Pensar que me había enamorado de él solo por esos malentendidos me resultaba muy irónico, y sonaba un poco descabellado.
Pero esos recuerdos