Mundo ficciónIniciar sesiónÍbamos en el vehículo David y yo sin hablar. Yo por mi parte miraba fijamente por la ventana, él conducía lento y con cuidado, en el más absoluto e incómodo silencio.
Cuándo por fin llegamos a nuestro edificio, nos despedimos en nuestro piso.
— David, muchas gracias por traerme y disculpa el problema que te causé con Erika — le dije mirándolo a los ojos y muy arrepentida de todo.
— Buenas noche






