Parecía una gelatina, estaba tratando de que el veri, veri pasara, ya me dio el soponcio, luego vino al yeyo. Todo me temblaba, he releído lo que leyó mi mamá. Respiré. Y comencé a leer.
Hola, Bodoque
Si Te encuentras leyendo esta carta es porque ya eres mi esposa POR FIN. Es uno de mis regalos de bodas, además porque necesito confesarme por todos los años en donde me vi en la necesidad de ocultarte el saber de tu enfermedad, ¡y antes de que te espeluques! —como sueles decir y asumo que debes e