Primero pensé que toda la familia de Marcos estaría afuera esperando, por un momento confundí las costumbres, por ejemplo en o en cualquier otra en mi país, al oír el sonido de un coche acercarse o con simple hecho de saber que alguien vendría, todos salimos a recibirlos, adultos mayores, niños incluso hasta los animales salían contentos.
Pero aquí la entrada parecía desolada, después de bajar con las piernas hecha gelatina nos dirigimos a la entrada, tocó el timbre y en pocos segundo una muje