Fiorella
—¡Cómo! Pero si aún falta —Dante se acercó hasta mí y noto que me había mojado, sabía que no era pis, mi bebé ya quería nacer.
—Lo sé, ve a buscar a mis hermanas, necesito ir al hospital —él me sostenía en todo momento y su cara de preocupación me decía que no sabía qué hacer.
—Voy, pero no puedo dejarte sola.
—Dante, por favor, no me pasará nada, solo búscalas, pero, antes ven —él se acercó y tomé su rostro con mis manos.
—Tú ya pasaste por esto, quédate tranquilo, saldrá todo bien —a