Dante
—Buenas tardes, señor Ponzio —me reciben en la clínica psiquiátrica en donde estaba internada Beatriz.
—Buenas tardes, vine a ver a Beatriz Ponzio.
—¿Tiene cita para hoy?
—No, pero su psiquiatra me autorizo una visita con ella.
—Lo siento, no podrá verla, sin antes pasar con su médico.
—¿Él está hoy?
—Si, ya le saco cita, ahora se encuentra desocupado —me informa, mientras teclea en su computadora— ¡Listo! Suba al primer piso, allí lo llaman del consultorio 5.
—¡Gracias! —salgo hacia dond