Fiorella
—No puedes asegurar eso —no quería defender lo que era más que obvio, pero temía por mi familia.
—Tanto te cuesta aceptar la verdad, apenas lo conoces Fiorella —me dice con voz cansina.
—Es que no entiendes mi posición —me pongo nerviosa, en ese momento sentía mi cara arder del enojo que sentía por su insistencia.
—¿Qué no entiendo? Por favor, escúchate cuando hablas, otro hombre en mi lugar hubiera usado en tu contra tu relación con el abogado, ese —me lanza a la cara y respiro profun