Iniciaría los trámites del divorcio en cuanto pudiera.
Una llamada a la puerta, la sacó de sus pensamientos.
¿Señora Vecchio? – habló una voz femenina.
¿Sí? – Asomó únicamente la cabeza.
Su esposo me pidió le trajera esto- Le extendió una pequeña maleta.
También me pidió le ayudara en todo lo que necesite.
Por ahora estoy bien. Gracias de nuevo.
Me da gusto que se encuentre bien. – le dijo la bonita y elegante azafata sinceramente.
¿Tú me conoces? – preguntó curiosa.
Por supuesto, señora – y le