John
John estaba de pie en un rincón más apartado, casi oculto por la sombra proyectada por una farola de luz tenue. El murmullo de los turistas, las risas sueltas y el tintinear de las copas pasaban a su alrededor como si no existieran. Su semblante serio contrastaba con el ambiente festivo, y su mirada, fija, estaba clavada en un único punto frente a él.
El restaurante, con el encanto de una fachada de principios del siglo pasado, exhibía sobre la puerta un letrero de letras elegantes y un lo