CAPÍTULO SETENTA Y OCHO
Emily bajó del taxi sintiendo aquel nudo en la garganta que no desaparecía. Frente suyo se encontraba el alto edificio de espejos en el cual se encontraba la persona que más amaba en el mundo.
Se limpió un par de lágrimas que rodaron por sus mejillas y respiró profundo.
—Estaré bien —se dijo así misma y entró buscando al despacho del abogado que estaba en el sexto piso de aquel inmueble tan lujoso.
Sus hombros cabizbajos y su mirada perdida lo decían todo; su matrimonio