CAPÍTULO SETENTA Y NUEVE
Emily salió de aquel despacho de abogados con el corazón destrozado por todo el dolor que Aiden le estaba haciendo pasar.
Cuando llegó a la acera de la calle principal, hizo parar un taxi con la mano, que tomó en dirección al departamento de su fiel amiga. Mientras el taxi se alejaba de aquel edifico en donde había dejado su alma, las lágrimas en sus ojos volvían aparecer derramándose en sus mejillas y hasta por su cuello.
Para Emily ya nada tenía sentido en su vida, ha