CAPÍTULO SESENTA Y OCHO
Emily se dio una ducha rápida. Luego se esparció crema de jazmín y se puso una lencería sexy, junto a un sencillo vestido de tirantes de color rojo corto que se pegaban a sus curvas. Los tacones de pulsera de color nude y un blazer blanco.
—¡Wow! —exclamó Adele sosteniendo los hombros de Em y ambas mirándose al espejo—. Si te dice que no, yo me ofrezco como voluntaria.
Emily soltó una risa divertida.
—No sé qué haría sin ti, Ad.
Adele le guiñó un ojo y ambas salieron del