CAPÍTULO OCHENTA Y OCHO
Aiden estaba trabajando en la compañía cuando su asistente personal le llamó por teléfono, avisándole que el abogado de la empresa de su nueva adquisición estaba llamándole.
—Transfiéreme —dijo Aiden con el teléfono en el oído a su secretaria y una suave música sonó, mientras la llamada era trasferida.
—Señor Preston —saludó el hombre con una voz cantarina.
—Si dígame —contestó seco Aiden.
—Le aviso que el contrato de compra y venta ya está firmado y legalizado. Le envié