CAPÍTULO DOSCIENTOS SEIS
Nate se quedó dormido, después de aquella larga y emotiva charla.
Aiden salió primero directo a sentarse al sillón blanco de la sala que unía las habitaciones. Emily dejó la luz de la mesita prendida de la habitación de Nate, cerró la puerta de la habitación y siguió a su marido.
—¿Deberías tomar un baño? —propuso Aiden—. Te hará bien.
—¿Tú tomarás uno? —preguntó Em con inocencia, que Aiden no pudo evitar alzar una ceja, mientras por su cabeza los recuerdos fugaces se a