CAPÍTULO DOSCIENTOS NUEVE
Ambos estaban desnudos en la cama, de lado, mirándose el uno al otro, acababan de hacer el amor que el cansancio de los orgasmos, tenían a Emily y Aiden con la respiración entrecortada.
Las ventanas estaban cerradas, pero las cortinas estaban semiabiertas, que dejaban entrar un poco de luz de los faroles de la calle, a pesar de que la habitación estaba en penumbras.
Aiden no dejaba de contemplarla con una adoración que calentaba el corazón de Emily, aunque para Emily