CAPÍTULO DIECINUEVE
Aiden sonrío por aquella declaración. Era todo lo que necesitaba saber para embarcarse en esta aventura.
En esta necesidad de tenerla, de poseerla y de hacerla suya para siempre.
Puso su palma en la nuca de Emily y la volvió a besar, pero esta vez duro y rápido. La tocó por sobre la tela de su vestido rojo y encajó sus dedos en la cintura, la arrastró hasta el borde para que su intimidad chocará con su erección prominente. Luego subió y cerró sus dedos en su cuello y la incl