CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES
Los siguientes días Aiden estuvo con un humor de lo peor.
Llegaba tarde a casa y mayormente borracho, que esa noche no fue distinta a las anteriores.
La luz de la habitación se encendió, que por un instante la mirada de Emily se encandiló. Tuvo que parpadear varias veces para acostumbrarse a la luz artificial.
Luego se movió molesta de la cama, cuando su marido se lanzó sobre el colchón dando un salto como si estuviera en una piscina olímpica.
Eran las dos diez de la m