CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS
Aiden recogió a Emily a la hora que le indicó, y un silencio atronador fue parte de ellos hasta que se estacionó en su bugatti frente la clínica de fertilidad.
Ambos se bajaron y Emily en señal de apoyo entrelazó sus dedos con los de su marido.
Él llevaba, en la otra mano vacía, la carpeta con la decena de exámenes que se había realizado hace semanas, y que no había tenido el valor de revisar ni leer, tan solo se había quedado con los dichos de su esposa.
Saludaron a L