CAPÍTULO CIENTO VEINTICUATRO
Marie y Aiden se desafiaron en un duelo de miradas que harían temblar a cualquiera, a excepción de Emily, que ya había tratado con el carácter de ambos; ambos orgullosos, tercos y sin ganas de ceder.
A Marie le dolía el rechazo y el juzgamiento de Aiden, y a Aiden le dolía la mentira y traición de Marie. Ambos tenían argumentos que eran válidos, más no oportunos, ya que ahora lo importante era mirar hacia el futuro.
—Hijo sé que te omití información, pero también