CAPÍTULO CIENTO VEINTICINCO
—Entiende que no me quiero quedar bajo el mismo techo que tú. ¡Así que abúrrete! —Ella se enojó—. Marie ya me consiguió una habitación en uno de los hoteles Preston, me quedare ahí, luego iré al hospital a firmar aquella autorización y me iré en un par de días. Fin del asunto.
Aiden tensó la mandíbula sin dejar de mirar la férrea terquedad de Em y se pasó los dedos por el cabello azabache, frustrado. No sabía que inventar para convencer a la madre de sus hijos, pero