CAPÍTULO CIENTO VEINTISÉIS
Luego de salir del aeropuerto, los cinco se subieron a la camioneta negra que tenía asientos para siete personas y que fue manejada por uno de los tantos choferes de Aiden.
Los niños habían despertado, que Ada no dejaba de contarle a Marie todos los dulces que se había comido, en tanto Elian iba abrazado al torso de su mamá en completo silencio.
Sin embargo, Emily iba distraída mirando por la ventana y recordando parte de su pasado. Por las calles iban uno que otro